El poder de una línea: presencia y calma a través del zentangle

Cuando alguien entra en nuestra clase de Zentangle por primera vez, a menudo llega con la mente llena de ruido. Como nos cuenta una de nuestras participantes: “Llegué a la clase sintiéndome acelerada y nerviosa, pero en cuanto empecé a trazar líneas sin exigencia, solo siguiendo la voz suave de nuestra facilitadora, sentí cómo mi mente se iba calmando. Ella nos recordaba que no hay errores, que cada trazo es perfecto tal como es”

 Y es que una de las maravillas del zentangle es justamente esa: la capacidad de liberarnos del perfeccionismo y de la hiper exigencia que a menudo nos imponemos.

Nuestra facilitadora, Elisabet Hillerud, con su voz tranquila y amorosa, convierte cada sesión en una especie de meditación guiada, donde nos invita a soltar el control y a aceptar que todo está bien tal como surge.

En un mundo donde el perfeccionismo y el hiper control a veces nos hacen daño, e incluso pueden afectar nuestra salud, el zentangle se convierte en un antídoto suave, una forma de recordarnos que podemos simplemente ser, sin juicio ni presión.

El zentangle tiene sus raíces en una técnica de dibujo meditativo y se ha convertido en una herramienta terapéutica para muchas personas. A través de esta práctica, ofrecemos un camino para estar presentes, serenos, conectados con nosotros mismos y a la vez convertirnos en artistas libres y creativos por un momento.

Así que te invitamos a probarlo, a dejar que el dibujo te lleve a ese estado de atención plena, y a descubrir por ti misma, por ti mismo, el poder transformador de una simple hoja en blanco y un rotulador. Al final del día, lo importante no es el resultado, sino esa experiencia de paz que vas a llevar contigo.

En Oncomunidad creemos que cada trazo que haces es una forma de cuidado hacia ti mismo, hacia ti misma, una pequeña pausa de compasión en el día a día 💚​

 

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Vuela libre y alto pequeño petirrojo (Carta para Laura, con amor de Oncomunidad)